Archive | October 2008

Memorias del Mitch Parte I

Hace diez años… todavía estaba en quinto año de secundaria, en el San Luis de Matagalpa. No me acuerdo si fue por un ensayo en la banda de guerra o por alguna tarea o por simple vagancia que me dejo el ultimo bus que me llevaba hacia Sebaco. Aun así me atreví a pedir raid en la salida a Managua.

Luego de esperar un rato a ver si pasaba algún conocido, todavía pensando si debía quedarme en Matagalpa esa noche, repentinamente empezó a caer una brisa… jamás me imagine que sería el inicio de tres días seguidos de torrencial diluvio, el equivalente a varios años de lluvia.

Después de esperar durante algunos momentos bajo la brisa y a punto de decidirme a regresarme a la casa de un compañero del colegio una camioneta se detuvo y arriesgó a llevarnos al menos hasta donde sería su destino final, que gracias a Dios pasaba por Sebaco. Durante ese viaje la brisa se convertía en lluvia, cada vez más fuerte.

Empezaba a dudar si había sido una buena decisión haber viajado esa noche. El trayecto fue recorrido con precaución, pude llegar a Sebaco. Después de todavía empaparme algunas cuadras mas, ya estaba en mi casa.

Me esperaban mi madre y mis hermanos. Mi papa estaba justamente de turno en la planta hidroeléctrica Santa Bárbara a unos 25 kms de Sebaco. Mis hermanos. Y en la casa de enfrente, mi mamacita – mi abuela por parte de madre -, mis tías y mi primos. Mis tíos todos en alguna otra parte de Nicaragua o del mundo.

Esa misma noche… sucedió algo que no era muy raro en época de invierno… el rio creció… y todo el pueblo, quiero decir ciudad, estaba observando desde el puente la crecida.

Pero nadie se imaginaba que esta vez sería diferente, esta vez el rio estaba creciendo hasta niveles que pocas veces se habían visto. Esta vez casi tocaba el puente. Cabe mencionar que el puente era relativamente nuevo construido por la cooperación Japonesa. Mis respetos para ese puente, resistió todo el embate por los siguientes tres días en los cuales no pararía la lluvia.

No me pregunten sin el negro es absoluto, pero jamás había visto una noche tan oscura en toda mi vida.

Memorias del Mitch Parte I

Hace diez años… todavía estaba en quinto año de secundaria, en el San Luis de Matagalpa. No me acuerdo si fue por un ensayo en la banda de guerra o por alguna tarea o por simple vagancia que me dejo el ultimo bus que me llevaba hacia Sebaco. Aun así me atreví a pedir raid en la salida a Managua.

Luego de esperar un rato a ver si pasaba algún conocido, todavía pensando si debía quedarme en Matagalpa esa noche, repentinamente empezó a caer una brisa… jamás me imagine que sería el inicio de tres días seguidos de torrencial diluvio, el equivalente a varios años de lluvia.

Después de esperar durante algunos momentos bajo la brisa y a punto de decidirme a regresarme a la casa de un compañero del colegio una camioneta se detuvo y arriesgó a llevarnos al menos hasta donde sería su destino final, que gracias a Dios pasaba por Sebaco. Durante ese viaje la brisa se convertía en lluvia, cada vez más fuerte.

Empezaba a dudar si había sido una buena decisión haber viajado esa noche. El trayecto fue recorrido con precaución, pude llegar a Sebaco. Después de todavía empaparme algunas cuadras mas, ya estaba en mi casa.

Me esperaban mi madre y mis hermanos. Mi papa estaba justamente de turno en la planta hidroeléctrica Santa Bárbara a unos 25 kms de Sebaco. Mis hermanos. Y en la casa de enfrente, mi mamacita – mi abuela por parte de madre -, mis tías y mi primos. Mis tíos todos en alguna otra parte de Nicaragua o del mundo.

Esa misma noche… sucedió algo que no era muy raro en época de invierno… el rio creció… y todo el pueblo, quiero decir ciudad, estaba observando desde el puente la crecida.

Pero nadie se imaginaba que esta vez sería diferente, esta vez el rio estaba creciendo hasta niveles que pocas veces se habían visto. Esta vez casi tocaba el puente. Cabe mencionar que el puente era relativamente nuevo construido por la cooperación Japonesa. Mis respetos para ese puente, resistió todo el embate por los siguientes tres días en los cuales no pararía la lluvia.

No me pregunten sin el negro es absoluto, pero jamás había visto una noche tan oscura en toda mi vida.